"Tengo una hija enferma. Quería pedirle que rece por ella. Usted puede ayudarme. Haga que se ponga bien, por favor". Una mano en el hombro y los ojos al borde de las lágrimas. Dos fotógrafos estaban trabajando en la producción que fue tapa ayer de TUcumanos. Habíamos reunido a tres de los hombres que, en las distintas representaciones de la Pasión que se hacen en la provincia, personifican a Jesús. Y ellos posaron en la Catedral y en la plaza Independencia. Fue a Juan Brunet a quien le tocó, otra vez, la experiencia de ser receptor de un pedido al que lo único que se puede responder es "ojalá sea posible". Es que ellos, o sea todos los que se ponen en el papel del Hijo de Dios, saben de esa experiencia de ser centro de ruegos y pedidos. De gente desesperada que ve en ellos una nueva oportunidad, aunque sólo puedan devolver buenas intenciones.
Ya no se trata de ser cristiano, judío, musulmán o de cualquier otro credo. Se trata de vivir en una época en la que aferrarnos a algo que nos ayude es lo más importante. Momentos en los que uno sabe que afuera está el peligro y lo mejor, antes que cualquier cosa, es buscar ayuda en algo más fuerte que nosotros. Andamos por la vida pidiendo ayuda divina, mirando hacia arriba esperando que nos caiga algo más que agua. Pasamos a una cuadra de cada escalera que está puesta sobre las veredas y somos capaces de saltar dos metros para evitar que un gato negro nos pase por el frente para ahuyentar la mala suerte. Vemos la televisión y el asombro nos invade. Chicos que se suicidan, bestias que asesinan a sus propios hijos, delincuentes que matan por dos pesos, corruptos que se pasean impunemente en público.... Y allí vamos nosotros, la mayoría al fin y al cabo, peleándola día a día, dando muestras de que aún tenemos fe, mirando a nuestros hijos y sabiendo que tenemos la obligación de dejarles un mundo mejor, apostando día a día por hacer del lugar en el que vivimos algo más ameno. Aferrándonos a cada una de las oportunidades. Sabiendo y reafirmando que la esperanza es lo último que se pierde.